Pese
al limitado tamaño de la isla, Puerto Rico cuenta con mucho talento
en todo su 100 X 35. En La Punta del Pie ha tenido la
intención de llegar a otros pueblos y presenciar producciones fuera
del área metropolitana. Coincidencias y factores de recurso han
limitado la consistencia de esta intención.
Por
su agradecimiento a otros ante la fe depositada en él, su
determinación a el quehacer de su talento y su gratitud al Supremo,
me parece meritoria su publicación en este espacio. Gracias Bryan,
por compartir tu experiencia.
Mi
nombre es Bryan González López y llevo en el mundo del baile 7 años
de los cuales llevo en Center Stage Performing Arts sobre de 1
año actualmente. Este año tuve la oportunidad de destacarme en
muchas cosas, pero sobre todo pude ser unos de los personajes
principales en la adaptación del musical de Sister Act on Broadway que se llevó acabo el 10 de noviembre en
el Centro de Bellas Artes de Aguada. En esta presentación
fueron muchos los sentimientos y sobretodo el orgullo de haber sido
parte de este gran musical. Bailé, pero más que eso, pude hacer
realidad uno de mis sueños, cantar. Fue una experiencia totalmente
única y emocionante ya que en estos precisos momentos es lo que
quiero para mi futuro.
Héctor De Jesús Feimuz
Gracias
a esta presentación confié más en mi talento. Me sentí muy seguro
cuando estuve en tarima cantando frente a un público. Fue un
musical, no me quiero imaginar un concierto. Todo en las manos de
Dios. Sentí muchas vibras positivas, personas del público
comentando de lo bien que quedó mi presentación. Sé que quedó
bien y que puedo seguir. ¡Y llegaré!
Kimberly Cordero en el personaje principal
de "Dolores". Cordero fue responsable del
montaje de las coreografías de las monjas
ante su experiencia en "Juventud Vibra'12"
Cantar
para mi fue un talento oculto que hasta hace poco pude descubrir. Es
mi sueño, mi pasión, es lo que quiero y por lo que vivo a diario.
Sobre todas las cosas, le agradezco a Rosemary Rodríguez y a Edgard
López por brindarme tanto apoyo y sobretodo, demostrarme con tanta
fe que sí puedo lograrlo. Haber participado en la adaptación de
Sister Act
fue como un sueño ya que por primera vez canté en tarima. Esto es
solo el principio, con mucho trabajo y sacrificio lograré lo que
quiero. Todo en nombre de Dios y con agradecimiento a estas dos
personas tan marravillosas. Gracias Rosemary Rodríguez y Edgard
López.
La interpretación de "Sister Act on Broadway" presentada en Aguada contó con 26 coreografías montadas con 11 profesores del "Center Stage Performing Arts". / fotos: Javier Vázquez
Se
llama Sota... con paso lento pero seguro, una jicotea de considerable
tamaño y aún sin nombre, recorría las calles de Villa Palmeras en
búsqueda de un oasis. Era de mañana y el tráfico, nada liviano. En
la zona, una rescatista presta a salir a una gestión se topa con la
extraña forma cruzando la calle en su dirección. El tráfico
detenido ante su lento paso, ella mira la jicotea paralizada ante el
desconocimiento de la especie. Repentinamente, uno de los conductores
detenidos sale del auto y toma a Sota por sorpresa al igual que a los
que observaban en la calle. El conductor la lleva a las proximidades
de la casa de la rescatista quién en clamor y asombro exclama...
“¿Pero
qué haces? ¡Esa jicotea no es mía!”
El conductor calmadamente le expresa: “Sí
señora, pero ¡iba para su casa!”
El conductor se monta en su auto aliviando a los conductores que se
encontraban ya en un tapón mientras que la átonita rescatista
comenta a los vecinos... “y
ahora ¿qué hago?”
Unos de los vecinos comenta... “Bueno
señora, esa jicotea viene por toda la calle preguntando donde es el
arca de Noé y creo que alguien señaló para su casa”.
Y es que la rescatista tenía en áquel entonces 14 gatos operados y
en lista para adopción. Sin ver opciones en su camino, la rescatista
adoptó la nueva especie la cuál fue acogida con agrado por los
felinos que observaban desde el balcón y una que otra ventana.
Esta
historia de hace dos años junto a varias otras sembró el
conocimiento en mí que son los animales quienes nos escogen, somos
meros vehículos para alguna enseñanza. Así lo fue Tiny... una sata
de hace años que un día se apareció en el portón de mi casa y a
quién al verla simplemente le dije... “vete
para tu casa que te ves bien cuidada”.
Ella se fue solo para regresar al otro día y encontrar que de algún
modo inexplicable había entrado por entre las rejas y ahora se
encontraba dentro de mi propiedad. Luego me enteré que su dueña era
una anciana que había muerto de cáncer dejándome sin alternativas.
Tiny pasó a ser elemento de enseñanza no tan solo para mí... tocó
la vida de muchos y hasta ganó un premio en competencia... claro,
competencia de satos pues aún hay división de clases entre razas
gracias al factor humano. Grandes enseñanzas trajo también Canela,
Pandy, Chiquita, Luna y Brando. Todos pasaron a mejor vida dejando
una estela de conocimiento, sensibilidades y desarrollo adquirido a
través de sus existencias.
Rescatada de meses, Luna aprendió "comandos" con solo hacer
simples gestos. El más sorprendente... un día le dije brinca, me
miró a lo lejos, corrió y brincó. En adelante, fue rutina a antojo.
Y
si acariciamos el concepto de que los sabios son los gatos y los
perros, tengo par de historias de periquitos y gallos siendo la más
reciente la de Pelucha, una gallina que en mi caminar por el Condado
salió corriendo del otro lado de la calle para caminar junto a mí y
mostarme sus heridas aparentemente de alguna especie canina. Hoy día
Pelucha vive en un apartamento de Isla Verde y dicen que es una gran
mascota.
(Circunstancias
de su partida fueron muy triste al no tener la
oportunidad
de despedidas y no saber donde están sus restos.)
Mientras
algunos humanos vienen al mundo a traer cambios en maneras de pensar,
es mi opinión que todos los animales son agentes de cambios que
conducen a abandonar viejas formas de razonar y conducirnos. Nos
ayudan a trabajar con el dolor, sufrimiento, ignorancia y hasta los
miedos. Algunos pagan con sus vidas estas enseñanzas... y eso es
para mi angelical.
Maicera en "Danza Pájaros"
Es
comprensible entonces que cuando me enteré que Hincapiéharía una
coreografía donde las palomas de la Plaza
de Armas
serían parte del cuerpo de baile, para mí tuviese un particular
interés. Danza
Pájaros
fue una improvisación dirigida por Petra Bravo quién creó el
concepto como parte de las actividades de la Campechada celebrada
entre el 12 y 14 de octubre en el Viejo San Juan. Dedicada la
actividad de este año al pintor Francisco Oller, Hincapié se lanzó
a montar este reto basado en la pintura del Maestro “Paisaje de la Finca del Guaraguao”
(barrio de Caguas).
Pero
las palomas tenían una enseñanza para mí....
Teniendo
una semana cargada de elementos estresantes, llegó el esperado
sábado. Me presenté a la Plaza de Armas
lleno de emoción creyéndo que había llegado media hora antes
cuando me entero que la coreografía ya había pasado... había
llegado ¡media hora después!! Enterado de que había confundido el
horario... la tristeza sacudió mi cuerpo mientras oía comentarios a
diestra y siniestra de lo espectacular que había sido Danza
Pájaros.
De repente mi existencia en ese lugar parecía no tener sentido.
Encontrándome con la propia Petra Bravo, creo que mi rostro me
delató... “no
te preocupes, se repite mañana a las cinco”
dijo la experimentada coreógrafa.
De
ahí en adelante, mi alma deambuló entre eventos los cuales perdían
significado ante lo ocurrido. En el mar de los porques intenté la
instrospección esperando que el próximo día compensara la
desilusión con mi propio espirítu. Recogí lo que quedaba de mí y
me dirigí al Cuartel de Ballajá
en búsqueda del olvido.
Pero
es que la vida tiene maneras de hacerte llegar a la enseñanza...
donde quiera que me paraba escuchaba algún comentario sobre Danza Pájaros.
Beatriz Irizarry de paloma en DanzaPájaros.
Llegando
al cuartel, había un grupo en una esquina describiendo a un “pana”
la coreografía de Petra Bravo. No pudiendo resistir la curiosidad,
me dirigí al grupo y pregunté lo que allí pasó. “Mano,
fue una cosa indescriptible, todavía no sé por qué lloré... ¡y
la gente se abrazaban sin saber por qué!”
exclamó uno del grupo. Otro manifestó su asombro cuando vió dos
palomas bailar al lado del dúo de Beatriz Irizarry con Norberto Collazo. En una profunda exhalación, mi mente se calmó ante la
esperanza que se repetiría el domingo.
Y
llegó el domingo...
(repito:
la
vida tiene maneras de hacerte llegar a la enseñanza...)
No
permitiría la perdida de la función. En esta ocasión salí y
llegué temprano. Una inmensa paz se apoderaba de mi interior
mientras buscaba donde sentarme para aprovechar al máximo la
interacción de las especies. Vi donde se colocaban las palomas al
borde de la alcaldía Sanjuanera y pensando en la posibilidad de la
espectacular foto, me coloqué mirando hacia la alcaldía. Pasaban
los minutos y las expectativas crecian con cada latido... En esta
ocasión, la función sería a las cinco de la tarde, una hora más
tarde que el día anterior. El calor abandonaba la plaza y el fresco
de la sombra anunciaba la cercanía de la navidad. Escucho por
comentarios que para algunos presentes esta sería su segunda ocasión
a la experiencia. Observo que la mayoría del público se ha colocado
de espalda a la alcaldía y entro en pánico... quizás no estoy en
la mejor posición. Pero ya era tarde para cambiar de posición ante
el abarrotamiento del público. Confié en las fuerzas supremas que
tenían pleno conocimiento de lo que yo esperaba.
Ujieres
en blanco comienzan a barrer el área de la plaza despejando su zona
central donde ejecutarán la danza. Sonidos amorfos de ollas y
calderos dan comienzo a la creatividad. La instalación
representativa de una cocina de campo (basado en bodegón de F.
Oller) da pie a la interacción de dos personajes (Laura Martín y
Brenda Lee Morales) en su quehacer de la “finca del Barrio
Guaraguao”. Los estruendosos sonidos de los calderos (móvil) dan
fe de la agitada tarea que les atañe. Cinco maiceras (movedoras de
palomas) entran a escena y en un aparente esculpir, dan vida a los
personajes que representarán las palomas.
Función
del Sábado:
(Entrando
en el misterio y sus maneras de hacerte ver)
Ante
el maíz tirado por las maiceras de forma discreta, las palomas
comienzan su descenso desde la casa alcaldía ante el aplauso del
público. Los bailarines en representación de palomas, se dirigen a
husmear entre los músicos dejándole la plaza a las verdaderas aves.
Entran nuevamente los bailarines a escena provocando el vuelo de las
palomas que comían. Ante la interacción con las maiceras, los
bailarines comienzan en desplazamientos semejando la conducta de las
palomas acompañado de sonidos alusivos ingeniados por el talento
musical de Lizbeth Román y sus colegas.
Las
palomas humanas (bailarines) interactuán, entran en descanso,
despiertan, husmeán, se reagrupan y vuelven a descansar mientras
poco a poco las auténticas palomas comienzan nuevamente a bajar
paseádose entre bailarines. La suave música de cuna se torna en un
rugido instrumental provocando el movimiento dancístico mientras que
las legítimas palomas levantan el vuelo en total acuerdo uniforme
acompañado por la exclamación del público ante el coordinado
visual entre palomas y bailarines.
Las
impostoras aves (bailarines) ejecutan entre sí dinámicas sociales
de la imitada especie mientras algunas auténticas paseaban entre las
farsantes. A medida que los movimientos del bailarín se tornaban
suave, más palomas bajaban al escenario interactivo ante el maíz
colocado por las maiceras convirtiéndose el suelo en una alfombra
pajarera. Se agrupan los impostores pájaros mientras la alfombra
viviente alza su vuelo alrrededor de ellos y aplausos surgen
espontáneamente de la audiencia.
Formaciones
rectas y diagonales invaden el espacio, caracteristicas particulares
de cada paloma representada se torna evidente tanto en movimientos
como en su plumaje. Brincos y saltos en la plaza tornada palomar
parecen coincidentes y a la vez, particulares de cada ave...
paralelismo incuestionable cuando nos detenemos a observar desde un
banco el movimiento de las palomas cuando estan agrupadas.
Descripciones
de la pieza quedan cortas ante la sincronía de movimientos de
Beatriz Irizarry y Norberto Collazo con la de dos palomas cercanas al
dúo mientras estos simulaban el juego previo al aparamiento y el
clímatico momento donde un extenso grupo de palomas se cruzaron de
un lado al otro del improvisado escenario al filo del final
coreográfico. Aplausos estallaron en euforia mientras una moderna
interpretación de la pintura de Oller (de Marilis Pizarro) era
llevada al centro.
(la
enseñanza):
Sin
embargo, lo arriba descrito no fue presenciado por mí. Tuve una
variedad de testimonios y parte de un video que justificó
comentarios y sentires. Yo llegué a tiempo pero a la función del
domingo. Esta función en vez de las cuatro de la tarde, fue a las
cinco. Algo de aparente insignificancia... una tontería, menudencia
circunstancial. Sin importar advertencias y preocupaciones de los que
montaron la pieza, La gerencia organizativa había decidido el
horario del domingo y lo que el sábado fue a la luz del sol, el
domingo ocurrió en sombras.
Y
así como no podemos controlar la salida del sol ni su puesta, la
sabiduría de la naturaleza dictó la hora del descanso para las
palomas. Sin importar maíz tirado al suelo ni decepciones. Las
palomas quedaron como estatuas mirando desde la barandilla de la
alcaldía como unos danzadores se movían a lo lejos y un tumulto
observaba y aplaudía. Así como hubo acuerdo de reinos el sábado,
el domingo imperaba la naturaleza de cada cuál... quedando el
recuerdo del pacto sabatino que algunos pudieron atestiguar.
Perplejo
ante los hechos y la persistente búsqueda de los porques... fueron
varios los días de pura aceptación con destellos de reflexión. El
hecho es que nos movemos de una experiencia a otra desarrollando
nuestra fuerza interior y hay teorías que dicen que cada experiencia
tiene en su fondo la manifestación de una creencia aunque pensemos
que lo que nos pasa es pura casualidad. Si tomo como cierto que soy
responsable de cada experiencia manifestada, ¿qué pasó en Danza
Pájaros? ¿Por qué me perdí un evento que esperé por una semana
con tantos deseos? Esos pensamientos opuestos me llevan a
reflexionar.
Pese
a que el evento fue uno de carácter sencillo, había trascendido a
mi conciencia de manera funesta. Re-evaluando lo que uno es, me
preguntaba sobre la importancia del espacio de En
La Punta del Pie
y su función documentalista. Ante el enfrentamiento de ideas, mis
acciones revelaban el conflicto pasando desapercibido ante mi
conciencia. Pero las experiencias llegan para enseñar lo que uno
piensa... sin haberme percatado, el encuentro de reinos en Danza
Pájaros
se manifestaba paralelo al confrontamiento de percepciones que
padecía en aquel momento. Ante el conflicto que por poco pasa
desapercibido y sin tener conciencia del momento, confundí el
horario del sábado y me coloqué de manera errónea el domingo para
la apreciación gráfica de la pieza. Así como Cristina Lugo y James
Thomas bailaban dentro del arco de la estructura de la plaza
simulando una pelea de pájaros en una jaula, mi mente luchaba por
defender el valor del espacio de En
La Punta del Pie.
Manifiesto
que uno es lo que es ante el cúmulo de experiencias vividas,
valorizando las mismas en el aprendizaje adquirido. El tiempo me ha
enseñado que estoy donde debo estar y ese momento tiene su función
que me lleva el ejercer lo que haya que hacer. Aceptar la importancia
y el valor de este aspecto de mi vida ha tenido sus altas y bajas en
el quehacer de En La Punta del Pie y lo abstracto que pueda ser el
espacio cibernauta. El desarrollo del espacio ha sido desde una
plataforma de humildad con la simple creencia de estar poniendo mi
granito de arena en la historia de una pasión: la danza.
Pero
la duda de mi empeño no me dejaba ver otra Danza de Pájaros…. la
reinita que hace meses, entra todos los días por mi balcón a la
misma hora... 11:30 de la mañana. El pájaro, con el pecho de color
amarillo intenso, me mira y sin importar mi presencia, escudriña un
rato los alrededores mientras canta. Su canto me centra….Si me
muevo mucho, se va... si permanezco tranquilo, comparte el espacio en
ocasiones hasta 7 minutos. Es un detente y deléitate en el presente.
Mientras
hacia las anotaciones del enfrentamiento que provocó Danza
Pájaros,
la reinita
me visitó
tres veces... a las 10:52am, 11:37am y 12:30pm. Algunos pueden pensar
que es mera casualidad... yo me temo que es una confirmación
de mi propósito y de paso, un regalo.
Créditos
de Danza
Pájaros:
Dirección
y concepto: Petra Bravo
Coreografía:
Beatriz Irizarry, Norberto Collazo, Petra Bravo.
Pintura
basada en obra de F.Oller: Marilis Pizarro
Maquillaje
de palomas: Varones-Eliezer González / Feminas-Marili Pizarro
Bailarines:
Cristina Lugo, Beatriz Irizarry, Norberto Collazo, Marilis Pizarro,
Angel Rodríguez, Brian Vargas, James Thomas.
Maiceras:
Laura Martínez, Brenda Morales, Michelle Marie Rodríguez, Virgin
Ruiz, Giovanna Sosa.
Músicos:
Lizbeth Román, Rafael Torres, Georgina Nifosi.
Instalación
basado en Bodegón de Francisco Oller: Pepín Lugo
“Yo
creo que soy una científica frustrada” me dijo la improvisadora
Karen Langevin alguna vez. Y es cierto. Al menos lo de científica;
lo de frustrada, no sé. No huele a espíritu frustrado gestar un
proyecto artístico por alrededor de un año. Sobretodo un proyecto
de múltiples texturas que va sobre la idea de la percepción desde
su acepción más literal, a través del ver con los ojos, hasta sus
acepciones más filosóficas sobre percibir la vida, distinguir entre
una cosa y otra, categorizar ideas, objetos... y claro, personas.
Pero
en efecto, hay algo de Langevin que huele a científico. Hay un
cuidado (acaso una leve obsesión) por el detalle, por los precisos
componentes de algo, la estructura y el porqué de las cosas.
Esto
se refleja en su más reciente proyecto: Ojo al Detalle,
presentado en el Taller-Teatro Y No Había Luz durante el mes de
octubre con la colaboración de Sylvia Bofill (co-dirección) y María E. Martín (interpretando a La Voz que Habla), entre otros.
La
pieza es una serie de improvisaciones en movimiento y voz hechos por
Langevin con la intervenciones de un segundo personaje llamado La Voz
que Habla el cual sirve como guía de lo que está ocurriendo o por
ocurrir en escena.
Ojo al Detalle está estructurada en secciones, cada una utiliza el
espacio de una forma distinta y por tanto requiere algo distinto del
público: que se mueva a escena, que se siente, que se pare, que tome
decisiones propias y busque el espacio que le dé la gana para estar.
A fin de cuentas esto es un trabajo sobre el mirar y ser mirado,
desde lo literal a lo metafórico, y se lleva al público a mirar de
distintas formas y hacerse consciente de este proceso, sus matices y
diversas posibilidades. Aquí mirar no es algo meramente natural,
incambiable e incuestionable. Por el contrario, tiene algo de
construido: carga el peso de la expectativa.
Quizás
lo más satisfactorio del trabajo es que se abordó esta tesis
central de forma coherente a través de múltiples niveles, desde los
temas abordados en las improvisaciones de movimiento y voz hasta el
uso del espacio escénico que moviliza distintos tipos de miradas.
“Este
cuerpo tiene un nombre”
“Este
cuerpo tiene un nombre” proclamó en algún momento La Voz que
Habla sobre el cuerpo desnudo de Langevin. Es decir este cuerpo no es
pura fisionomía y anatomía funcional si bien estas disciplinas
están presentes en la pieza de Langevin. Se nota el conocimiento de
anatomía funcional, por ejemplo, en la precisión del movimiento.
También, a través de la cualidad de movimiento de Langevin y las
intervenciones de La Voz que Habla se le hace observar (con detalle)
al público distintas partes del cuerpo, sus articulaciones y se le
invita a observar sus posibilidades en movimiento a través de la
improvisación. Pero hay más: este cuerpo tiene un nombre, es decir
no es sólo un cuerpo biológico, es un cuerpo sumido en lenguaje, es
un cuerpo en sociedad, es un cuerpo intervenido.
Es
un cuerpo intervenido, por ejemplo, por normativas de género sobre
lo adecuado o no para una niña/mujer, y por las dinámicas
diaspóricas tan intrínsecas al ser puertorriqueño. Estos ejemplos
son casos específicos que Langevin plantea a través de
improvisaciones de carácter autobiográfico pero igual podrían ser
otros y el punto sería el mismo: este cuerpo que el público mira
tiene una historia, carga unas expectativas propias de la persona
mirada pero también de quienes miran. Con las diferentes secciones y
cambios en el uso del espacio escénico Langevin pone a prueba las
expectativas del público.
Un
experimento hecho performance
Lo
que es más, se pone a prueba el público casi literalmente en una
sección de Ojo al Detalle que funciona a poco como un
experimento social sobre cómo nos percibimos unos a los otros. Más
o menos a mitad de la presentación el personaje de La Voz que Habla
convida al público a pasar al escenario y acto seguido lo divide en
dos partes colocando una soga en el medio. Es aquí donde más se
hace evidente el espíritu científico de Langevin. La Voz que Habla
explica que se harán una serie de preguntas las cuales deben ser
contestadas con “Sí”, “No” o “No sé”. El truco está en
que el público hecho participante debe contestar no con palabras si
no desplazándose hacia distintas áreas del escenario. Un lado del
escenario es “Sí”, el otro es “No” y el área justo encima
de la soga demarca el “No sé”.
Lo
que sigue es un experimento hecho performance colectivo. Según se
van haciendo preguntas la gente se va moviendo en el espacio escénico
ahora cargado de significados específicos (“Sí”, “No”, “No
sé”) y contestando. Lo que es más, contestan con sus cuerpos. No
hay lenguaje detrás del cual esconderse. Hay que literalmente, y a
la vista de todos, ir definiendo donde uno está parado referente a
cada asunto. La cosa comienza de forma bastante inofensiva pero poco
a poco va cobrando intensidad y abordando espacios más íntimos y
potencialmente polémicos o tabúes: ¿haz cometido un acto de
crueldad? ¿crees que puede haber justificación para matar a
alguien? ¿te masturbas?
Risas,
ojos que no saben a donde mirar, movimientos nerviosos... surgen todo
tipo de respuestas no calculadas a través de los cuerpos que
colorean el paisaje por encima de los “Sí” y “No” de un lado
y otro de la soga. Y a todas estas La Voz que Habla nos sigue
recordando el mirar y mirar como miramos. El asunto parece casi una
forma de recolectar data para algún trabajo de ciencias sociales, lo
único que aquí no hay científico oficial que como autoridad
externa a los participantes determine que ocurrió y porqué. Por el
contrario se invita a los participantes mismos a hacer su propio
análisis y sacar sus propias construcciones.
Quizás
es esto lo que después de todo hace de Langevin una científica
frustrada, una cuasi científica, creer en el valor de la
autodeterminación de cada individuo por encima de la sistematización
de un proceso de búsqueda de conocimiento. Si bien en Ojo al
Detalle se hace manifiesto un ímpetu de experimentación
constante, con reglas que definen el marco de experimentación y
escenarios con distintas variables para explorar un mismo tema (el
ver, la mirada y la percepción), no se deja de invitar
constantemente al público a activar su criterio propio y se le hace
a éste un elemento clave en esta reflexión en movimiento sobre el
mirar y mirarnos. Lo que resalta de Ojo al Detalle como
proyecto es que en un momento histórico de alta polarización, logra
integrar dos cosas aparentemente opuestas, arte y ciencia, a la vez.
*La
autora es investigadora y bailarina.
Tiene
una maestría en Análisis Cultural. http://www.comunarte.com/about/