lunes, 27 de junio de 2011

Semana Internacional del Baile 2011: (Parte 3)

Sábado, 18 de junio: Noche Contemporánea

La noche del sábado... ¡muy especial! Si bien las pasadas funciones de momentos memorables para recordarlas varios días, lo que me esperaba esa noche revertiría cualquier sensación que en los últimos tiempos me hiciese sentir mal con la vida. Tres grandes gozos provocaron transformación en mí... de una simple dejadez ante una situación médica, a una sensación de bonanza por haber presenciado AGUAS PRIMAVERALES, Celtic Fire y Battlefield. Les pido me adjudiquen el privilegio del relato en cierto orden.

Colón, Cosme y Riport. (Foto: HC)
Comenzada la función, se presenta un pas de trois por Ballet Concierto de PR donde pequeños errores van creando un desbalance entre lo que se ve y lo que se espera. Es así donde nos sumergimos en la pieza de comedia de Alberto Méndez, Paso a Tres de A. Méndez. Bailarines Nicole Colón, Angela Cosme y Wayne Riport son los responsables de impresionar en nuestra percepción la situación de tres personajes en su intento por bailar con excelencia y entrar en una aparente estela de errores. Errores que a su paso demostraban la excelencia de sus protagonistas. Hay que destacar el manejo de Riport en su personaje quién además de cargar el peso de sus doncellas requería una exagerada gesticulación para hacernos reír y disfrutar la hilarante pieza. Verdaderamente fue un gran acierto comenzar la función con una pieza tan divertida donde el público tuvo la oportunidad de relajarse ante la tirantez de estacionar causada por la variedad de actividades de las otras salas del centro.

Ballet Brio, El Arte de Morir. (Foto: HCastro)
Pero no todo fue alegría... Nuevamente Rodney Rivera nos confronta con realidades de nuestra sociedad. Esta vez su coreografía El Arte de Morir cuyo comienzo es tan chocante como la vida misma. La pieza explora el mar de sensaciones ante el asesinato del atleta Jose A. Vega ocurrido el 21 de septiembre del 2010 en manos del policía Abimalet Natal cuando el infortunado ayudaba a otros policias a capturar unos ladrones quienes asaltaron un negocio de comida rápida. La angustia, dolor y arrepentimiento llenaron el escenario llevando a la audiencia presenciar una depuración del alma ante tan confuso incidente donde a la larga todos somos víctimas. Pese al impacto de la violencia presenciada, hay que aplaudir a Rivera por tomar riendas en presentar temas de actualidad.


Y así llegamos a mi primera convulsión de la noche. Laura Valentín y José Rodríguez de Balleteatro Nacional ante la coreografía de Asaf Messerer, AGUAS PRIMAVERALES. La interpretación de la pieza me traslada al concepto de la excelencia y a debatir en mi mente que motiva a algunos mortales decidir tenerla como opción de vida. Con el perdón de Rodríguez, quien fue excepcional, deseo cariñosamente referirme al momento mágico presentado allí como el lucimiento de Laurita por su precisión, energía y virtuosidad dejandonos atonitos. La exigente coreografía tuvo su climax con un salto de Valentín (sin atreverme a calcular distancia) con volteretas en el aire para caer en los brazos de Rodríguez, dar otra vuelta en el sentido contrario y asumir la posición de fish dive para inmediatamente caer de un salto en arabesque. Pese a terminar así la frase del movimiento, este se manifestó como si se tratase de una sencilla preparatoria a las posiciones finales de la pieza. El público respondió en ovación a su ejecutoria.


Puertorock Style (Foto: HCastro)
En honor a la extensa gama de estilos que es el baile, se presentó la Compañía de Hip Hop, Puertorock Style, con la coreografía de Stylistic Tribe, Brand New Old School. Confesando mi poco conocimiento en el género, admito lo entretenido del entretejido final de la pieza.


Omitiendo por espacio algunas piezas, llegamos a mi segunda catársis... Celtic Fire. Comisionada en el 2003 por Fernando Bujones para el Orlando Ballet, la coreografía de María Julia Landa es una de alta demanda física para sus participantes mantener un continuo alto nivel energético. Con música celta de Blair Douglas (All blind dogs and Tabache), el espíritu de esta región europea se desplaza a través del escenario con un cuerpo de baile en relevé con los brazos en su mayor parte extendidos, torso erecto y sonrisa en labios como punto de partida a una extensa gama de movimientos combinados que sugieren esa zona del mundo. Los Pas de Bourreé Piqué adquirían un particular sentido ante la ejecución enérgetica de la pieza y los Grand jeté se transformaban en compases celtas. Las formaciones de varones y hembras daban un sentir folklórico mientras la vigorosidad de los movimientos paradójicamente tenian un sentido tranquilizador. Aplauso a María Julia Landa y un agradecimiento sincero a Balleteatro Nacional por el deleite.






NWSA en Battlefield. (Foto: Heriberto Castro)
Mi tercera depuración del espíritu: Battlefield. Al compás africano de Les Tambours du Bronx, los movimientos de la coreografía de Robert Battle parecen tener un objetivo peculiar... revelar la naturaleza primitiva de lo que es “ser” humano por medio de cada músculo y desplazamiento. El tema tribal de la preparación de una batalla se convierte en la excusa para una serie de movimientos magistrales en crescendo expresando el paralelismo con lo que es la actitud de guerra. La magnitud del cuerpo de baile gesticula una serie de expresiones corpóreas y faciales acompañado por los poderosos tambores nos sumerge en la sensación de estar en guerra. La audiencia queda sin salida... los niveles de endorfinas suben y quedamos perplejos ante potente pieza. La ovación de pie es obligada, aplaudimos porque nos encantó o porque estamos totalmente energizados. Bravo nuevamente a New World School of the Arts.