domingo, 29 de abril de 2012

En el orden de las cosas: CoDa 21

por: Heriberto Castro

El camino que escojamos para ver el mundo
crea el mundo que vemos.”


Cuerpos (No) Mienten / Coreografía: Ana Sánchez-Colberg / foto: ©Heriberto Castro


Frente a la persistente metamosfosis de la danza moderna, la noche del sábado 21 de abril en el Centro de Bellas Artes de Santurce contemplé el nacimiento de una nueva actitud... otra mirada al complejo arte del baile, CoDa 21 (Compañía de Danza 21). Al menos con una planta baja de la Sala de Festivales abastecida, la excelencia de sus integrantes tuvo su encuentro con la lluvia de aplausos ante extraordinaria presentación.

Nutriéndose de colaboraciones y talleres en el extranjero, la compañía fundada cerca de un año arranca con el estreno de la veterana coreógrafa Ana Sánchez-Colberg, Cuerpos (No) Mienten. En singular interacción, sus integrantes juegan con la construcción y demolición de patrones que muy bien pueden ser representativos de la vida misma ante los vaivenes de la propia existencia. La exploratoria del cuerpo dentro del detalle mismo del movimiento nos guía al conflicto, al juicio, la duda... destrucción y construcción. Si los cuerpos no mienten, el diálogo entre la consciencia se convierte en mero ejercicio del intelecto. Al final, el cuerpo tiene su propia inteligencia interpretando los procesos del individuo y del conjunto. La música toma particular relevancia ante sonidos y efectos que delatan la intención de la pieza cuyo protagonismo queda plasmado ante dos pianos de cola a cada extremo de la parte frontal del escenario. En ellos, el pianista y compositor de la música para la pieza, Kiriakos Spirou (origen griego) y en el otro el músico e ingeniero de sonido Matthijs Van Wageningen (the Netherlands). La compleja propuesta se perfila evidente ante el sencillo comienzo de siete bailarines de espalda con unos cercos de luz en el suelo en dirección hacia la oscuridad del fondo del escenario mientras la música experimental de Spirou dicta la dirección del movimiento de cada cuerpo determinando el conflicto. La profundidad de Sánchez-Colberg toca puntos de nuestra consciencia, que sin querer, tiene la posibilidad de sucumbir en las propias conecciones del que observa. Desconociendo el por qué, terminamos fascinados como si nuestros cuerpos conectaran con los procesos del que baila. Irremediablemente, nos arrebata los aplausos.


Nexo / Coreografía: Carlos Veitía / ©Heriberto Castro
Quizás con la intención de relajarnos ante la intensidad de Cuerpos... la segunda propuesta nos invita a la sonrisa placentera del baile por el baile y la música por la música. El maestro Giovani Hidalgo interpreta la música de Tito Puente con el desplazamiento de Denisse Eliza en un reto alusivo a la bomba puertorriqueña en Nexo. Con una tónica liviana, la fluidez y mezcla de estilos de la danza se enlazaron con el crujir de los cueros logrando, más que un reto, un pacto entre el bailarín y la conga en la coreografía de Carlos Veitía convirtíendose en compinche a la alegría y el placer de hacer lo mejor que cada cuál hace. El domingo, el desafío estuvo a cargo de Rebeca Canchani y Erik Rosado.


A la Deriva / de Jesús Miranda / ©Heriberto.Castro
En otra conspiración musical con la danza, A la Deriva nos incita a seguir la secuencia de movimientos circense donde el observador fluctúa entre el pensamiento serio y la locura de lo absurdo. La pieza de Jesús Miranda (con colaboración de Roberto López y Omar Nieves) tiene su comienzo en lo que parece ser un nacimiento... ya sea de personaje o situación, el evento lleva a una serie de cruces y marañas que dan la sensación de los desvíos que la vida nos lleva aunque queramos caminos diferentes. Los sonidos en vivo por el equipo electrónico de Mr. Danger (Proyecto Danger Garden) crea efectos de percusión que laten al unísono con la vibración de los bailarines. Ante el hecho de la individualidad como el conjunto tienen el mismo peso, destaco la originalidad del vestuario diseñado por Roberto López para esta coreografía. Me es necesario felicitar además la genialidad del final de la pieza la cual no revelaré por respeto para el que no la haya visto le sorprenda en su próxima puesta.






I Had to Crawl Out / de Gina Patterson / ©Heriberto Castro

Desde su inicio, la belleza visual es uno de los elementos más fuertes de I Had to Crawl Out, de la coreógrafa Gina Patterson. Con elementos tribales, la pieza nos transporta al mundo intimo de nuestra consciencia utilizando la transparencia del vestuario como punto de enlace. Las formas, de manera cuasi-mágicas, nos invita a explorar nuestro lado femenino para encarar nuestros propios impulsos, inseguridades y miedos. La pieza es una invitación a abandonar nuestra zona de comodidad para evolucionar… con el dolor  de los procesos y el regocijo de crecer aún ante lo crudo de la vida. La renovación del alma es el desenlace inevitable al confrontar las creencias que nos detiene el lado oscuro de nuestro ser.


Ana V. Fridman en El Orden de las Cosas / Coreografía: Roberto Oliván / foto: ©Heriberto Castro



Omar Nieves & Adriana Aybar / ©HC
Acariciando la misma temática con capas más complejas, la última propuesta de la velada toca lo sobrenatural. El planteamiento del coreógrafo español Roberto Oliván, El Orden de las Cosas, maneja una gama de recursos para rasgar el incosciente e indagar el yo del ser humano. Si la música en vivo de piezas anteriores tuvo su genial encanto, Oliván la convierte en coreografía misma. Utilizando el zumbido de una soga en movimiento, flauta indigena (siku) y estacionandose por momentos en varios puntos para cánticos, Enrique Cardenas aparece del lado del público bajando las escaleras en oscuridad, decretando en sala un ambiente solemne mientras marcha hacia el escenario. Una vez en el proscenio, se acentuá los cánticos indigena a capella para proceder a una secuencia de movimientos con unas enormes lámparas que al bajar eran de por sí una oda a lo desconocido. La música continúa rasgando lo esotérico al unirse en planta alta William Cepeda y Gerónimo Mercado... mientras la interacción de la matería luminosa con el bailarín da inicio a una secuencia que nos introduce al mundo imaginario para jugar con el pensamiento de nuestro subconsciente. Subconciente quizás representado por un montículo de tierra depositado en una esquina y de donde sorpresivamente sale del entierro uno de sus personajes. Auxiliado por elementos de teatro, el parlamento estimula conecciones que nos llevan a la reflexión... desde el conflicto con la pareja y uno mismo hasta diálogos con el propio Cristo y sucumbir a su misericordia; la mirada a las intenciones del hombre hasta su capacidad para hacer sus sueños reales. Todo está en juego... la vida misma y que hacemos aquí. El correr al revés (hacia atrás) y el cargarnos los unos a los otros son elementos continuos de la pieza enfrentándonos con lo que somos como conjunto social. El correr desesperado en busca de quien soy mientras el mundo gira en su incoherencia para terminar bailando al ritmo de nuestras circunstancias es un visual extremadamente poderoso al terminar la pieza con una tela bailando mientras es impulsada por el aire de unos ábanicos. La maestría del coreógrafo para fundir elementos de circo con la danza, música y teatro es motivo de celebración ante su habilidad de ayudarnos a explorar nuestra consciencia al igual que darnos el deleite de analizar nuestras propias contradicciones.




En esta ocasión es palpable a través de las piezas y de su nombre* CoDa21, tiene la intención de elevar el protagonismo de la música en sus piezas abandonando su nicho de servicio al movimiento. Esto en sí mismo es tarea admirable pues ciertamente el músico tiene idioma propio, con conecciones diferentes e intangible para muchos... pero evidente para todos. Aplaudiendo con admiración este hecho, definitivamente la compañía tiene su gran reto... pero talento sobra.

*coda: (def.) Parte añadida al periodo final de una composición musical o poética.                (sinónimo) epílogo, final, estribillo

Jesús Miranda & Ana V. Fridman / El Orden de las Cosas / f: ©Heriberto Castro

Miembros CoDa21:

Denisse Eliza
(Directora Artística)

Rebeca Canchani
Ana V. Fridman
Vesna Lantigua
Roberto López
Jesús Miranda
Omar Nieves
Adriana Aybar