lunes, 27 de junio de 2011

Semana Internacional del Baile 2011: (Parte 2)

Viernes, 17 de junio: Noche de Pasión


La carga de comenzar la pasión de la noche lo tuvo la coreografía de Carmen creada para Ballet Concierto por el peruano Jimmy Gamonet de los Heros en el 1994 con el Pas de Deux de la Habitación. El desafío de crear el estado emocional de la pareja en la habitación tuvo su resplandor con la armonía de una secuencia de movimientos en arabesque que arrancó aplausos ante tan enternecedor momento creado por Tania Muñoz y Roberto López. La sensualidad y seducción se impuso ante la narrativa de sus interpretes.

Daniel Ramírez & M.Pérez/Guardadito (HC)
Presentado recientemente en Danzando a 4 lados (Coribantes), vemos nuevamente a Guardadito de Rodney Rivera. Presentado por la Compañía Mauro, en esta versión de teatro proscenio tenemos valor añadido con el uso de las sombras como parte coreógrafica. Estas triplican el nivel enérgetico de la pieza y nos lleva a una experiencia visual extraordinaria.



L.Rivera, C.Lugo & A.Ortíz (HC)
Refrescante, graciosa y retadora a nivel físico lo fue Impulso en la Siesta. La coreógrafa Petra Bravo (Hincapié) nos introduce toda una serie de situaciones generadas en el deseo de tomar la siesta utilizando el recurso tanto de imágenes surrealistas como movimientos inesperados que causan reacciones placenteras al espectador. La pieza contó con la música e interpretación en vivo de Eduardo Rosario y los bailarines Lyulma Rivera, Cristina Lugo y Ariel Ortiz.



La sorpresa de la noche recayó en la narrativa de la vida de Frida Kahlo y su tortuosa relación con Diego Rivera. Con la participación de por lo menos 20 bailarines, New World School of the Arts (NWSA-Miami, Fl) presentó VESPERS FOR FRIDA (Vísperas para Frida). El desafío de presentar el drama turbulento con momentos trágicos y otros dignos, el coreógrafo Peter London nos trae una pieza que utiliza una extensa gama músical y una paleta de colores tanto en movimientos como vestuario. El relato que debe haber tomado más 40 minutos nos mantuvo atentos ante la cronología de eventos. La transformación y desarrollo del personaje de Frida así como la evolución de la complejidad de movimientos escénicos a través del desarrollo de la pieza produce con efectividad la sensación del pasar del tiempo viviendo con gran emoción cada etapa. Como público, me impresionó el uso del espacio escénico donde el extenso cuerpo de baile mantuvo la fluidez de la historia con movimiento nada sobrecargados. La bailarina Jessica Quintana fue extremadamente convincente como Frida Kahlo tanto en su ejecución como por su físico. El proceso de vida de Kahlo se derrama en su obra y el coreógrafo aprovecha esta coyuntura para que en un momento dado del relato tome vida una de sus pinturas. Este momento es uno particular cuando la realidad imaginaria de la pintura de Kahlo nos lleva al surrealismo de su propia vida. La pieza nos deja la sensación de la presencia del espíritu indomable de Frida Kahlo.

Semana Internacional del Baile 2011: (Parte 3)

Sábado, 18 de junio: Noche Contemporánea

La noche del sábado... ¡muy especial! Si bien las pasadas funciones de momentos memorables para recordarlas varios días, lo que me esperaba esa noche revertiría cualquier sensación que en los últimos tiempos me hiciese sentir mal con la vida. Tres grandes gozos provocaron transformación en mí... de una simple dejadez ante una situación médica, a una sensación de bonanza por haber presenciado AGUAS PRIMAVERALES, Celtic Fire y Battlefield. Les pido me adjudiquen el privilegio del relato en cierto orden.

Colón, Cosme y Riport. (Foto: HC)
Comenzada la función, se presenta un pas de trois por Ballet Concierto de PR donde pequeños errores van creando un desbalance entre lo que se ve y lo que se espera. Es así donde nos sumergimos en la pieza de comedia de Alberto Méndez, Paso a Tres de A. Méndez. Bailarines Nicole Colón, Angela Cosme y Wayne Riport son los responsables de impresionar en nuestra percepción la situación de tres personajes en su intento por bailar con excelencia y entrar en una aparente estela de errores. Errores que a su paso demostraban la excelencia de sus protagonistas. Hay que destacar el manejo de Riport en su personaje quién además de cargar el peso de sus doncellas requería una exagerada gesticulación para hacernos reír y disfrutar la hilarante pieza. Verdaderamente fue un gran acierto comenzar la función con una pieza tan divertida donde el público tuvo la oportunidad de relajarse ante la tirantez de estacionar causada por la variedad de actividades de las otras salas del centro.

Ballet Brio, El Arte de Morir. (Foto: HCastro)
Pero no todo fue alegría... Nuevamente Rodney Rivera nos confronta con realidades de nuestra sociedad. Esta vez su coreografía El Arte de Morir cuyo comienzo es tan chocante como la vida misma. La pieza explora el mar de sensaciones ante el asesinato del atleta Jose A. Vega ocurrido el 21 de septiembre del 2010 en manos del policía Abimalet Natal cuando el infortunado ayudaba a otros policias a capturar unos ladrones quienes asaltaron un negocio de comida rápida. La angustia, dolor y arrepentimiento llenaron el escenario llevando a la audiencia presenciar una depuración del alma ante tan confuso incidente donde a la larga todos somos víctimas. Pese al impacto de la violencia presenciada, hay que aplaudir a Rivera por tomar riendas en presentar temas de actualidad.


Y así llegamos a mi primera convulsión de la noche. Laura Valentín y José Rodríguez de Balleteatro Nacional ante la coreografía de Asaf Messerer, AGUAS PRIMAVERALES. La interpretación de la pieza me traslada al concepto de la excelencia y a debatir en mi mente que motiva a algunos mortales decidir tenerla como opción de vida. Con el perdón de Rodríguez, quien fue excepcional, deseo cariñosamente referirme al momento mágico presentado allí como el lucimiento de Laurita por su precisión, energía y virtuosidad dejandonos atonitos. La exigente coreografía tuvo su climax con un salto de Valentín (sin atreverme a calcular distancia) con volteretas en el aire para caer en los brazos de Rodríguez, dar otra vuelta en el sentido contrario y asumir la posición de fish dive para inmediatamente caer de un salto en arabesque. Pese a terminar así la frase del movimiento, este se manifestó como si se tratase de una sencilla preparatoria a las posiciones finales de la pieza. El público respondió en ovación a su ejecutoria.


Puertorock Style (Foto: HCastro)
En honor a la extensa gama de estilos que es el baile, se presentó la Compañía de Hip Hop, Puertorock Style, con la coreografía de Stylistic Tribe, Brand New Old School. Confesando mi poco conocimiento en el género, admito lo entretenido del entretejido final de la pieza.


Omitiendo por espacio algunas piezas, llegamos a mi segunda catársis... Celtic Fire. Comisionada en el 2003 por Fernando Bujones para el Orlando Ballet, la coreografía de María Julia Landa es una de alta demanda física para sus participantes mantener un continuo alto nivel energético. Con música celta de Blair Douglas (All blind dogs and Tabache), el espíritu de esta región europea se desplaza a través del escenario con un cuerpo de baile en relevé con los brazos en su mayor parte extendidos, torso erecto y sonrisa en labios como punto de partida a una extensa gama de movimientos combinados que sugieren esa zona del mundo. Los Pas de Bourreé Piqué adquirían un particular sentido ante la ejecución enérgetica de la pieza y los Grand jeté se transformaban en compases celtas. Las formaciones de varones y hembras daban un sentir folklórico mientras la vigorosidad de los movimientos paradójicamente tenian un sentido tranquilizador. Aplauso a María Julia Landa y un agradecimiento sincero a Balleteatro Nacional por el deleite.






NWSA en Battlefield. (Foto: Heriberto Castro)
Mi tercera depuración del espíritu: Battlefield. Al compás africano de Les Tambours du Bronx, los movimientos de la coreografía de Robert Battle parecen tener un objetivo peculiar... revelar la naturaleza primitiva de lo que es “ser” humano por medio de cada músculo y desplazamiento. El tema tribal de la preparación de una batalla se convierte en la excusa para una serie de movimientos magistrales en crescendo expresando el paralelismo con lo que es la actitud de guerra. La magnitud del cuerpo de baile gesticula una serie de expresiones corpóreas y faciales acompañado por los poderosos tambores nos sumerge en la sensación de estar en guerra. La audiencia queda sin salida... los niveles de endorfinas suben y quedamos perplejos ante potente pieza. La ovación de pie es obligada, aplaudimos porque nos encantó o porque estamos totalmente energizados. Bravo nuevamente a New World School of the Arts.


viernes, 17 de junio de 2011

Con gran ímpetu el inicio de la Semana Internacional del Baile 2011

por: Heriberto Castro

¡Santo, santo, SANTO!!! Los espíritus conjugados en la noche del miércoles en la Sala René Marqués del Centro de Bellas Artes de Santurce nos embrujaron para sentir una sala abarrotada, premiada de emoción, ovación y la euforia ante el inicio de la Semana Internacional del Baile en su edición 2011. Dedicada a Lolita San Miguel y su creación Ballet Concierto de Puerto Rico (1977), el deleite de escuchar y ver en visuales su extensa trayectoria fue bálsamo al entendimiento para conectar porque hacemos lo que hacemos tocando en ocasiones ¡el gran sentido de la vida! En lo personal... conecté con el por qué escribo y recordé cuando en mi primeros escritos del 1993 fue la misma San Miguel quien me tomaba por sorpresa en eventos públicos con expresiones de estímulo para que continuara mi documentación; hecho que casi siempre ocurría cuando el desánimo estaba a punto de un fatal triunfo. ¡Las vidas se entrelazan, conectar sin siquiera estar conscientes de ello! Recordé también el cómo el Festival de Coreógrafos creado bajo su manto, era siempre un estímulo para entrelazar eventos, motivos, patrones y emociones que ocurrían en el transcurso anual dentro del movimiento del baile en la isla. Una de las descripciones más jugosas de la presentación aludió a su mirada... y fueron extensas las risas y comentarios con la documentación gráfica de esos momentos donde creo todos los presentes se sintieron aludidos ante una instrucción, corrección, consentimiento, aprobación, denegación o compasión sentida con tan solo una mirada de Lolita. Admito mi admiración y gran deseo de emular cuando ella dice: “No hay un solo día que no le de gracias a Dios por lo recibido... Mi vida ha sido y sigue siendo maravillosa.” Entiendo que anoche fui testigo de la grandeza que es vivir bajo el manto divino.


La función...
Tania Muniz junto a Carlos Cabrera en Passione.
(Foto: Heriberto Castro)

Prevaleciendo el amor como tema de la noche, esta tiene su comienzo con
Intermezzi per L'amore presentada por la compañía homenajeada Ballet Concierto. Dividida en tres pas de deux: Addio, Felicita y Passione, la coreografía de Alberto Méndez nos pasea por tres tonalidades del amor a través de la excelente técnica de sus intérpretes. Si bien fue cautivador la secuencia de movimientos en Felicita de Betenia Ojeda y Omar Nieves no fue menos que alucinante ver nuevamente bailar a Carlos Cabrera quién en los últimos años ha estado del lado administrativo de la compañía. Cabrera mostró junto a la primera bailarina Tania Muñoz en Passione un particular enlace con su espíritu al desplazarse como si el tiempo en él se hubiese detenido para permanecer en su cuerpo toda la gloria de sus mejores tiempos como bailarín. No puedo más que estar de acuerdo con un comentario que escuché en el público... “¡Carlos puede estar bien contento en su próximo cumpleaños!” No tan solo era evidente su manejo técnico sino que se proyectó vigoroso y enérgico.


En una acertada secuencia, la función continuó con la presentación de Andanza en Adagio de Carlos Iván Santos. La pieza también nos trae nuevamente los distintos colores de las relaciones a través de tres parejas con la mesmerizante música de Samuel Berber “Adagio para cuerdas del cuarteto para cuerdas en Si menor”. Esta fue presentada recientemente en el experimento Danzando a 4 lados en Coribantes. Prestando mucha atención ante mi experiencia pasada, la solidez de esta coreografía no deja de sorprenderme. Movimientos que ví en Coribantes no tenían el mismo acento ante la distancia y el visual frontal (vs. 4 lados) y aún así, la fluidez de movimientos llevando al expectador de igual forma a la entonación de la emoción.


Dramadanza en Confessions of a Night Owl.
 (Foto: Heriberto Castro)
Dramadanza presentó como tercera propuesta de la noche Confessions of a Night Owl. La coreografía de Analía Alegre-Femenias tuvo a su haber un energético entrecruce de bailarines lleno de saltos y movimientos alusivos a una secuencia de ejercicios donde en momentos sugeria desafios. Si la pieza bien rompe con la emoción vivida en las dos anteriores, su dinamismo nos prepara para la segunda parte de la noche.


Dividido en varias partes Bachata de Amor por Ballet Concierto De Puerto Rico nos lleva a una progresión de deleite ante el ritmo de la música de Juan Luis Guerra en una coreografía de Carlos Veitía. La conyuntura de lo clásico con la bachata tiene un encanto en sí mismo que no deja alternativa al expectador de sencillamente observar, disfrutar, sonreír y sentirse bien ante la frescura de los movimientos.


Denisse Eliza y Fernando Sabino en el Pas de deux
del Balcon de Romeo y Julieta.(H.Castro)
El amor nuevamente hace su aparición con la moderna versión del Pas de deux del Balcón de Romeo y Julieta a cargo de Denisse Eliza y Fernando Sabino en una coreografía de Gina Patterson. La conmoción, el ímpetu ciego y la afeción placentera de la pasión es el eje de los movimientos contempóraneos de la pieza donde la soltura de sus intérpretes nos seduce a un loco frenesí con la intensidad de su final beso. La entrega acentuada en este pas de deux lleva al observador a rendirse al gran tema de la vida.
Balleteatro Nacional en el Bolero de Ravel. (Foto: Heriberto Castro)
Es así como los espíritus que rodeaban esa noche el mágico aposento.... nos lleva al gran final: el Bolero de Ravel con la participación y coreografía colectiva de 6 compañías de baile... Dramadanza (Director Artístico Waldo González), Ballet Brio (D.A. Rodney Rivera), Ballets de San Juan (D.A. Nahir Medina), Balleteatro Nacional (D.A. José Rodríguez), Western Ballet Theatre (D.A. Nana Badrena) y Ballet Concierto de Puerto Rico (D.A. Carlos Cabrera). La música de Boléro de Maurice Ravel ha sido una de las composiciones con un resurgir cíclico de variantes coreográficas siendo así una pieza en metamorfósis. El punto de vista de esta particular interpretación tiene a su bien la integración de los diferentes estilos de cada compañía haciendo claro que existen tantas validas formas de danzar como hay coreógrafos. Es evidente que la envergadura de la coreografía con tan variable y extenso cuerpo de baile tiene su particular reto. ¿Qué si hubo errores de tiempo?, ¿Acaso se observó los bailarines de la tarima elevada a un tiempo diferente al del piso? Admito la poca importancia que tuvo para mí. La delicia de ver las transformaciones de estilo dentro de la pieza, la certera coordinación del fish dive al unisono de Balleteatro Nacional, el crescendo del número de bailarines con el tempo de la música hasta tener en escena el extenso cuerpo de baile y los detalles de la coreografía en sí, formó de ésta una experiencia única para todos los presentes. No hubo otra salida que entrar en la euforia de su final y aplaudir tan valiente esfuerzo de todos los integrantes... Quiero enfatizar lo de la euforia pues finalicé mi noche escuchando en mi habitación el Boléro y recordando a través de mis imágenes lo que presencié. Para mí, la noche terminó como comenzó... embrujado por los espíritus de las musas.






Nota:
Hoy Viernes, 17 de junio/8:00PM
La presentación de hoy está denominada Noche de Pasión
con la participación de Ballet Concierto de Puerto Rico, Mauro, New World School of Arts, Hincapié, Lombard Twins y Balleteatro Nacional de Puerto Rico.


Sábado, 18 de junio/8:00PM
Noche Contemporánea
Ballet Concierto de Puerto Rico, Balleteatro Nacional de Puerto Rico, Western Ballet Theater, Ballets de San Juan, Ballet Brio, Puertorock (bboys) y Thania Acarón.


Domingo, 19 de junio/7:00PM
Cierre Noche Clásica y Folklórica
Ballet Concierto de Puerto Rico, Western Ballet Theater, Mauro, Balleteatro Nacional de PR, Mosaico Almudejar, Sultanativa, Sabor Latino y Guateque.



domingo, 12 de junio de 2011

Despierta Aurora ante ejecutoria boricua

por: Heriberto Castro

Confesando mi resistencia del fin de semana pasado a entregar el poco tiempo disponible a un clásico como lo es La Bella Durmiente, admito el privilegio de haber presenciado la complejidad de dicha obra a manos de integrantes de Andanza, Ballets de San Juan y Balleteatro Nacional en lo que fue un encuentro no tan solo victorioso si no también necesario para tan magna producción. Ante el esfuerzo de Mauro Inc., Aurora, La Bella Durmiente dejó una estela de ímpetu en mi espíritu de lo que es un buen trabajo en equipo.

Aida Encarnación, Tita Guerrero y Marian Pabón como
las Hadas Primavera, Fauna y Flora. (Foto:Heriberto Castro)
Si bien es cierto que la grandiosidad del clásico de Marius Petipa (1890) está en su sofisticada integración de elementos teatrales y la mímica tradicional, los elementos inovadores de esta producción traen un giro de deleite propio que demarcan su particular estallido de genialidad. Del reino de la imaginación, el uso de los actores Marian Pabón, Tita Guerrero y Aida Encarnación como las hadas Flora, Fauna y Primavera (respectivamente) son un acertado elemento contemporáneo. El recurso de la comedia en sus particulares momentos, nos seduce a pasear dentro de la densidad de los dos temas principales de la pieza... el desarrollo hacia la adultez de Aurora y el triunfo del bien sobre el mal.

 Tratar de desmenuzar en un corto escrito todos los elementos de la producción es un reto muy en especial cuando cada acto es una unidad en sí misma ante la sinfonía de Tchaikovsky. Así pues me centro en particulares momentos o personajes que fueron de mi atención.

Primeramente, Marena Pérez como Aurora...
Su transición de joven a mujer fue totalmente creíble. Tanto así que su aparición en la celebración de sus 16 años hubo una serie de aparentes errores de tiempo y vueltas descuidadas e indiferentes que daban la ilusión de una Aurora desprendida de exigencias como todo adolescente. Admito tener en ese momento dudas sobre su desempeño hasta que su attitude con la pierna doblada hacia atrás con el brazo curveado sobre su cabeza denotaban ciertamente una transformación donde el repetido movimiento nos lleva a la incertidumbre que es pasar de adolescencia a la adultez. Sus habilidades como adulta son más adelante puestas a prueba por los cuatro principes en busca de su mano con la secuencia de toma de manos, soltarla y mantenerse momentáneamente balanceada con las manos sobre la cabeza. Cosa que se repite luego de la entrega de las rosas de sus pretendientes con mayor destreza al final del adagio. Su final antes de la intervención del Hada malvada es una de mucha confianza y destreza denotando una visible transformación ante los presentes de la fiesta.
Marena Perez y Osmay Molina en el Grand Pas de Deux. (Foto:HC)
Pero no es hasta el Grand Pas de Deux con el Príncipe Florimundo (Osmay Molina) que la Princesa muestra toda su maestría. Ante la agilidad de ambos, fue una delicia visual ver como la confiada Princesa se lanza a los brazos del Príncipe de forma acelerada en clavado para ser llevada a la posición de fish dive; posición que repite más adelante pero ya a partir de estar sentada sobre los hombros.

Cabe destacar la actuación mímica de Katherine Morey pero sin entender porque no usó zapatillas pues en momentos balléticos se veía comprometido el visual al ser los zapatos el único elemento ajeno (excusen la ignorancia si responde a exigencia de su coreografía original). Me pareció genial la representación del lobo al llevarse la niña y los amages de la niña al verse llevada por el lobo. De igual forma el recurso teatral para la lucha del bien contra el mal con la batalla del dragon-Hada malvada tuvo su efecto mesmerizador al darnos a la audiencia otro espacio para la apreciación de la trama. Tambien, el Cuervo representado por Roberto López tanto en su solo como acompañando al Hada malvada (Rebecca Canchani) tenía su particular encanto místico.

Odemar Ocasio como el Pajaro Azul. (Foto:HC)
Ante la participación de Odemar Ocasio como el Pájaro Azul tengo que aplaudir sus saltos donde en momentos parecía de cierto un pájaro al dar la ilusión de estar suspendido en el aire en lo que pareció ser uno de los momentos más exigentes de la pieza.

Este clásico tiene muchos espacios para la genialidad. Su extenso elenco, la estructura de sus tres actos y la trama en sí misma con la integración de elementos contemporáneos hacen de esta producción una de gran envergadura y si bien al leer el programa expresan en los agradecimientos ¡Sobrevivimos “Aurora, La Bella Durmiente!”... les reitero... muy bien valió la pena!

lunes, 30 de mayo de 2011

El Embrujo de Ballets de San Juan





Dentro del marco de reconocimiento por la labor de 20 años de Bárbara Hernández en Ballets de San Juan, se presentó este pasado fin de semana El Amor Brujo en el Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré. La velada dividida en dos partes inició de forma confusa para quien no leyó el programa, al comenzar la función con Eyerí y Marú; pieza que aludia a los indios taínos y a lo cual vecinos de asiento se extrañaron ante la expectativa de un baile español. Una vez explicado la división de la función, la calma se apoderó del grupo permitiendo el espacio al disfrute.



La noche estaba cargada con diferentes posibilidades... por un lado la veteranía de la homenajeada primera bailarina Bárbara Hernandez y la intervención del solista invitado de la noche Omar Nieves de Ballet Concierto. Por otro lado, la brujería que traería al escenario Rosario Galán a quien su experiencia la carga suavemente definiendo nuevos horizontes de individualismo artístico al influenciar con el flamenco una gama de géneros.

Es así que inicia la presencia ballética con Eyerí y Marú del coreógrafo Eloy Ortíz donde confieso que aunque preparado para una primera parte contemporánea, me toma por sorpresa su temática llevandome súbitamente a hacer ajustes mentales para harmonizarme con el momento presente. Elemento fácil ante la excelencia técnica de Bárbara Hernández y Omar Nieves además del uso efectivo de iluminación y vestuario. Bajo el marco de la música cuasi-hipnótica de Carlos Lazarte, la pieza comisionada en el 1999 tiene su particular magia al entrelazar movimientos clásicos con estampas modernistas alusivas a petroglifos taínos. La pieza se convierte en un paseo de imágenes que nos deleitan ante la transformación de los cuerpos a un pedazo de nuestro pasado.

Lyulma Rivera y Omar Nieves en Reflejo ©HC
Ahora bien, admito mi perplejidad ante la condición física de Lyulma Rivera en la exigente coreografía de Jesús Miranda, Reflejo. Ante la música minimalista de Jon Hassell con repeticiones de frases melódicas, la pieza entra en un juego de entrelazados giros y saltos de continuo contacto que inevitablemente nos adentra a la observación hasta caer en un estado meditativo. Acompañado por la excelencia de Nieves, Rivera logra con sus líneas, extensiones y actitud cautivarnos en lo que de otro modo hubiese sido un simple ejercicio corpóreo. Me parece este el momento mágico de la noche teniendo su climax con lo inesperado de su ejecutoria rindiendome ante la demandante pieza.


Sin intención de quitar mérito a lo exacto de la técnica, en mi apreciación, la pieza A Cello de Ricardo Meléndez necesitaba más ensayo evidenciado en los tiempos al momento de la participación de todo el elenco. Deseoso de ver en un futuro la pieza, quizás sea más efectiva al no ser precedida por una tan imponente en su demanda física como la de Miranda. Aún así todos sabemos que hay noches y hay noches... quizás la noche del sábado estaba llena de conjuros que no permitió la fluídez del cuerpo.

El Amor Brujo... plato principal de la noche y sus múltiples capas.
Para comenzar, tan solo ver bailar a la legendaria Rosario Galán como la hechizera fue un deleite por sí mismo. Su energía en el desplazamiento escénico no deja de maravillar aún a los años que carga su cuerpo. Su adaptación de la pieza andaluza de corte gitano compuesta por Manuel de Falla y comisionada en su origen en el 1914 tiene a su haber la compleja tarea de integrar la rígidez y punteo del ballet clásico con la libertad de la fuerza expresiva, palmoteo y taconeo del flamenco donde incluso el movimiento exige en ciertos momentos los brazos hacia abajo para acentuar o proyectar una emoción. Es decir, técnicas opuestas en un escenario con el mismo fin, de cierto no es tarea fácil. Tampoco es tarea fácil para el observador que tiene que seguir el movimiento para interpretar la trama de la pieza. Este junte de estilos añadido a la limitación del espacio escénico de la Sala de Drama René Marqués hacia por momentos caer la acción en lo que podría interpretarse como pequeños vacíos. No tengo duda que ante un escenario más grande como la Sala de Festivales, esto no hubiese ocurrido. Es lamentable la escasa asistencia de público a las salas para disfrutar del baile nos límite hasta cuanto extender nuestra creatividad.

Otro elemento económico que afectó la apreciación lo fue la diferencia en calidad de sonido entre diferentes cortes de la presentación. Hubo momentos donde el flamenco requería un sonido de poder y ante la dilución auditiva de la grabación, se escuchaba uno que otro taconeo fuera de tiempo (aprendices de hechizera).

Las interpretaciones de Bárbara Hernández (Candelas) y Andy Machín (Carmelo) fueron exquisitas muy particularmente en la escena de enamoramiento donde nos despierta la emoción de manera muy real. Asi mismo, tanto Lyulma Rivera (Lucía) como Stephan Vega (espectro de José) armonizaron exitosamente ante la trama.
Rosario Galan en El Amor Brujo ©HC

En realidad, ningún defecto técnico quita la grandeza del momento ante el reto de la adaptación. Solamente el hecho que estudiosos de lo clásico se entrenen ante una técnica tan opuesta logrando proyectar la compleja trama de El Amor Brujo... hay que quitarse el sombrero, doblar rodilla y gritar bravo ante retante propuesta.


Nota: Te invito a ver la participación de Rosario Galán en la película Muerte de un Ciclista (1955). Avanza el video de Google a 43min 15sec. Segunda participación a 46:25.

domingo, 15 de mayo de 2011

Vive Villaflor...

...en el Balleteatro Nacional

La capacidad del ser humano... la intriga y las posibilidades; dicíplina, creatividad. ¿Qué decir sobre la función Vive de Balleteatro Nacional en el Centro de Bellas Artes de Guaynabo el pasado fin de semana? Si bien suena pretensioso el título de la función aludiendo a Virtuosísmo y Versátilidad (Vi-Ve), admito la capacidad de la compañía para jugar con estos adjetivos.

Del Primer Acto dedicado a lo clásico, destaco la excelencia técnica en todas sus piezas. El Hada de las Muñecas, pas de trois (de Sergei Legat) tuvo un atractivo especial con la gracia de movimientos mezclado con la necesidad en estos tiempos de reir y sentir alivio durante una función de entretenimiento. Ello contrasta con la escena del balcón de Romeo y Julieta (música de Sergei Prokofiev) dónde  la coreografía no requiere grandes demandas técnicas, la fuerza interpretativa de la primera bailarina Laura Velentín junto a José Rodríguez nos lleva a identificarnos fácilmente con la emoción de una declaratoria de amor llena de drama.


Pulsar Imagen (Foto: Heriberto Castro)

Es la pieza ¿Dónde están? del Segundo Acto donde me vi obligado a pausar en mi mente para digerir lo acontecido. Con música de Astor Piazolla, el coreógrafo Rodney Rivera nos trae la densidad de los sucesos que rodean la muerte de la activista de los derechos humanos en Argentina, Azucena Villaflor. Villaflor lideró el movimiento Asociación Madres de Plaza de Mayo compuesta de madres cuyos hijos habían desaparecido en la Guerra Sucia de la dictadura militar de Argentina en los años 1976 al 1983. Con un estimado oficial de la Comisión Nacional Sobre la Desaparición de Personas de 13,000 desaparecidos, la junta militar de entonces organizaba torturas, violaciones y desapariciones en masa en un intento por aniquilar la oposición. De acuerdo a testimonios y a hallazgos de cuerpos, la hipótesis más fuerte sobre las desapariciones eran los vuelos de la muerte donde despojados de vestimenta, eran lanzados con vida al mar desde gran altura.  


Desde la calma, Rodney nos envuelve en el acuerdo de movimientos entre la milicia y los elementos civiles personificados en Omar Román y Daniel Ramírez. Paulatinamente nos sumerge dentro de la angustia del rapto de Yenessis Marzán como una de las madres del movimiento activista (el cuerpo de Villafor fue encontrado junto a otras dos madres).  La corriente de movimientos coreográficos es llevado a escena con demanda técnica donde sus integrantes demuestran la profundidad del tema. El acto sublime obliga a la entrega de la observación, de la reconstrucción del calvario recorrido por estas dos madres. Azucena Villaflor representada por Laura Valentín, se integra a la escena donde sin importar el secuestro y las atrocidades de la milicia, sus movimientos denotan determinación, coraje y lucha ante un reclamo de justicia. El paralelismo con la historia es aún más evidente con el movimiento donde parecen ser lanzadas al vacío. La angustia ante la muerte solo hace su causa más fuerte. 


Refleciono… esto ocurrió ¡los otros días!  No es un evento muy alejado por el tiempo... su final coreográfico: Villaflor es pateada con desprecio aún ante su muerte. La cotidianidad con que comenzó la pieza es ahora una nueva realidad; el desprecio a la vida. ¿No es acaso lo que estamos viviendo en el presente? Azucena Villaflor desapareció hace 28 años... su cuerpo fue identificado a fines del 2004.  Pienso en historias similares, otros países y nuestra isla.  Aún dentro de la búrbuja isleña y el ay bendito, se cometen injusticias de vida todos los días...  Los héroes trascienden, sus espíritus evolucionan. Pero aquí quedamos los comunes, aprendiendo del pasado o repitiendo la desafortunada historia.

lunes, 9 de mayo de 2011

Danzando a 4 lados: ¿Qué pasó en Coribantes?

Plano y sencillo. Lo bueno y lo malo que conlleva la valentía de la experimentación. Sus aciertos, sus desilusiones… Su yin y su yang.
  
Lo crucial del experimento: el escenario de 4 lados. 

El reto de una coreografía para 4 lados tiene varias fases.  Primeramente, nos topamos con la capacidad del coreógrafo de mantener en cuatro lados la intriga y la emoción de la temática de su pieza sin ningún elemento de composición escenográfica que no sea el cuerpo mismo de baile y la poca variedad de iluminación que esto conlleva en un espacio tan reducido como Coribantes. En segundo lugar, tenemos el reto de la capacidad del público para apreciar un estado de composición donde en ocasiones se puede perder una acción en determinado espacio del escenario.

El otro elemento... la cercanía.  Si bien Coribantes es cómodo para ciertas obras teatrales, la cercanía a bailarines tiene su dimensión mágica, a favor en momentos dados y desgraciados en otros. Elementos sencillos como el vestuario apartaban la atención de la pieza, en ocasiones pecando de sobrecargados. Es en este particular donde la mezcla de lo contemporáneo con lo clásico tiene su reto para el observador.

Me senté en el lateral izquierdo de la entrada principal.  Desde este punto, me resultó incómodo y abrumador el contraste de los “tutus” en un espacio donde comodamente lo contemporáneo brilla. La cercanía comprometía mi ojo, especialmente donde las cuatro compañías salen al mismo tiempo. El momento se convertía como en una especie de lucha libre entre mi cerebro y mi espíritu para determinar quién merecía la atención. Si esta era la intención, tuvo su efecto. Pero ciertamente el visual fue visto por mi cerebro como confuso y cargado e interpretado por mi psiquis como monótono. Agraciadamente, el deleite de ver ciertos bailarines en particular, calmaba mi ser y podía entrar en el enfoque de apreciar movimientos de unos y otros... nuevamente: el yin y el yang del momento con el elemento de la cercanía.

Cristina Lugo y Eloy Ortíz en la participación
de Andanza con ADAGIO de Carlos Iván Santos. 
Tengo que aplaudir la excelencia técnica de Ballet Concierto en su Pas de Trois Acto 1 de Paquita pero no es sino en Ojos que no ven que la compañía tuvo su despunte en el limitado espacio. La adaptación a 4 lados de la coreografía de Ana Sanchez-Colberg ocupó la misma efectividad que en teatro proscenio convirtiéndose la cercanía en valor añadido cuando hasta la respiración se integra efectivamente a la pieza y la emoción que vive el bailarín se transmite rápidamente al observador.     

Andanza deleitó comodamente con las dos coreografías de Carlos Iván Santos. Adagio tuvo para mí un atractivo particular al observar la emotividad interpretativa de la nueva adquisición de la compañía Cristina Lug junto a Eloy Ortíz pese a la excelencia de todos los involucrados. 

De Mauro destaco la pieza coreografiada por Rodney Rivera, Guardadito donde los bailarines dominaron el espacio con su energía y fuerza interpretativa. 

Ahora bien, desde mi silla... el experimento Danzando a 4 lados tiene su resumen en dos piezas. El Mito (dividido en dos partes) de Ballets de San Juan y Primitivo urbano de Andanza. La segunda parte de El Mito (tormento) coreografiado por Karen Schwarz nos presenta una pieza cargada tanto en la iluminación como en los movimientos coreográficos transportándome a los tiempos de Calichi en la decada de los ochenta. Indudablemente la cercanía fue un elemento lamentable donde errores, omisiones y exageraciones tuvieron su peso para no apreciar la pieza en su totalidad. En contraste con la genialidad de la coreografía de Carlos Iván (Primitivo urbano)nos trajera la catarsis del hombre moderno con los destellos de iluminación que en momentos arrancamos de nuestra compleja cotidianidad.

Si algo negativo hay que destacar del experimento Danzando a 4 lados, es el poco apoyo del público ante una audiencia reducida quizás como resultado de la actual economía que vivimos o ante el miedo de lo que la experimentación pueda acarrear. 

Aplauso a la valentía y dedicación.